Escrito el 1 septiembre, 2011 - por JZ
La próxima vez, avisen con tiempo
Tenemos concejalía de Seguridad Ciudadana, Protección Civil, consejería de Medio Ambiente, Instituto de Astrofísica, Instituto Tecnológico de Energías Renovables, dos universidades, cientos de licenciados en materias medioambientales, una delegación del Instituto Nacional de Meteorología, recursos en la red para conocer con exactitud milimétrica cualquier fenómeno natural (incluso imprevistos)… Pero no nos dimos cuenta de que con la alineación Tierra-Luna-Sol la última semana de agosto, las mareas iban a subir mucho y mojarnos algo más que los pies.
San Andrés –también otras localidades costeras de las islas-, ha vuelto a sufrir las impertinentes crecidas del Atlántico que lo único que hace es recuperar su espacio. El cabreo de restauradores, comerciantes y vecinos de la avenida principal no es con el mar. Para ellos ha sido y es un medio de vida. La indignación, callada y no publicitada, es con quienes no fueron capaces de escuchar sus voces y remediar en la medida de lo posible su desgracia.
Qué fácil hubiera sido avisar a la gente con dos semanas de antelación y colocar unos cuantos contenedores en donde las olas iban a saltar a joder sus muebles, neveras, coches… Material urbano también destrozado que tendrán que reponer. La mejor solución a los problemas es atacar el origen, pero en el caso de las mareas en San Andrés se ha complicado durante años por lo difícil que es poner de acuerdo en ese gasto a tantas administraciones involucradas. Hace bien el alcalde en tratar de buscar una solución para el futuro. Está claro que un rompeolas evitará nuevas inundaciones.
Aunque lo mejor que podía haber hecho José Manuel Bermúdez después de que el nutrido gabinete de prensa municipal enviara tantas notas informativas (de la preocupación tras la primera tarde-noche de olas, la visita, la re-visita, la vuelta a visitar, las fotos con Protección Civil, con la Policía, con los concejales, con los comerciantes, las imágenes de la tele autonómica, las de Trino…), era sentarse con los que tienen que prever estas mareas y tirarles de las orejas. No vale decir que son cosas impredecibles. Según me explican entendidos en la materia, lo que pasó es que se unieron dos fenómenos, meteorológico y astronómico (mar de fondo y alineación), siendo éste último el más importante e influyente.
Sin fotos, encerrado en una habitación sin focos ni prensa, tendría que haber dado varios golpes en la mesa y exigir que la próxima vez avisen con tiempo, que para eso cobran en sus trabajos de predictores. Con una semana de antelación, dos gandolas y unos cuantos contenedores prestados, el agua no hubiera jodido parte del barrio. Así de claro.


