Escrito el 8 marzo, 2009 - por JZ
Cochinada china
Dice el diccionario de la Real Academia Española, entre otras definiciones, que escrupuloso es aquel que siente “aprensión, asco hacia algo, especialmente alimentos”. Ya he dirigido una carta al instituto de investigación que, en la China de los chinos, ha logrado sintetizar la mierda humana para hacer hamburguesas y filetes. Les he dicho que, de momento, me apunten entre los aprensivos por su descubrimiento. Increíble pero cierto, la caca de los chinos, qué cochinos, sirve para -una vez reciclada y separadas las proteínas y determinada materia orgánica-, volver a engullir oralmente. Y encima, alimenta. Lo que un día salió del lado opuesto, es decir del culo (con perdón), otra vez para adentro. Con el tiempo he llegado a comprender y disculpar a aquellos jugadores que comieron carne humana para salvar sus vidas tras caer su avión en Los Andes, y que en muchos países de este mundo se coman insectos y animales varios, incluidos los pobres gatos y perros que caen en terribles emboscadas de la hambruna… Pero lo de los chinos ¡es mucho! Con qué tipo de marketing podría una multinacional como McDonald publicitar que la hamburguesa que presentan es, nunca mejor dicho, una cagada de “burger”. Que nadie intente convencerme que una defecación de Ángel Llanos, debidamente tratada, puede dar un exquisito y nutritivo filete. Sería rentable porque, dicho sea de paso, está todo el día “cagándola”. Pero que se coma sus boñigas quien lo aguante con “ketchup” y mostaza. Ya puestos a elegir, el día que llegue mi sacrificio, que me sirvan una hamburguesa “Real” (puede ser de la Princesa periodista por aquello del corporativismo). O mejor una hamburguesa “Siete estrellas”, con proteína y componentes orgánicos extraídos de una deposición de la atractiva presidenta de Coalición Canaria, quizá sepa a papas arrugadas y mojo. “¡Fos!”



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marzo 9, 2009
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Yo no puedo creerme semejante guarrada, pero no me extrañaría, viniendo de los chinos.